Migrantes centroamericanos esperan turno para solicitar asilo en Estados Unidos encerrados en una vieja maquila de Piedras Negras, una violenta ciudad mexicana del estado de Coahuila fronteriza con Texas. Están fuertemente resguardados por cientos de militares y policías que sólo los permiten salir en autobuses custodiados para ir a la garita a gestionar sus documentos o bien a tiendas de conveniencia a que hagan sus compras.

Son más de 1.800, algunos de los migrantes dicen sentirse agradecidos y tranquilos en ese lugar habilitado como albergue temporal. Otros no tanto, como un migrante que cuando vio que iban a ingresar nuevos compañeros les gritó desde detrás de la reja que no entraran.

`Yo me siento bien aquí dentro porque fuera no conozco a nadie», dijo un nicaragüense que dejó a sus hijos, esposa, madre y hermanos en su país y se dice víctima de la crisis social y política que vive su nación.

«Sabemos que es demasiado peligroso por secuestros y bandas», agregó resignado a esperar el tiempo que haga falta hasta poder cruzar a Estados Unidos y pedir asilo porque, aseguró, los nicaragüenses «no tenemos ese problema con cruzar al otro lado, somos muy bien recibidos». Este ingeniero de sistemas no quiso dar su nombre por miedo a represalias contra su familia en Nicaragua.

En el lugar los migrantes reciben atención médica, comida, ropa y tienen acceso a internet pero no pueden salir a la calle. Solo los viajeros a los que México les dio una visa humanitaria de visitante tienen permitido dejar el lugar, informó el Instituto Nacional de Migración.

Las autoridades señalaron que se tiene a los migrantes en la maquila por su propia seguridad pero el portavoz del gobierno de Coahuila, José Borrego, también reconoció que era para evitar un intento masivo de cruzar el río Bravo.

El sitio está rodeado por un doble perímetro de militares, policías federales y estatales que conforman barreras humanas, además de las rejas que cercan la vieja fábrica.

Los migrantes son llevados en grupos de 15 personas a tiendas de conveniencia para que hagan sus compras y grupos de 10 ó 12 personas diariamente son trasladados ante las autoridades de migración de Estados Unidos con el fin de registrarse para pedir asilo.